hay un lugar en el mundo en el que yo existo

Mi cuerpo se acuesta

y oigo mi propia voz

echada a mi lado.

Mark Strand

amiga insomne

de ocre piel salvaje

secuéstrame al atardecer

llévame secretamente en el arrebato

noctámbulo de los felinos

 

 

cúbreme el rostro

de hojas secas súbita amiga

pesadamente cuando se esconda

el sol y florezcan las ipomeas

 

 

marchita y pálida

como si nunca hubiese

conocido el amor se realiza

la transmutación de la gata

 

 

el movimiento cesa se subliman

los densos fluidos animales

la sacra miel de los demonios

en definitiva no distingo

la aguja en el pajar

la máscara en el espejo

 

 

¿cuantas estelas de luz son necesarias

para formar una imagen leve, borrosa?

¿cuántas máscaras caben en un cuerpo joven?

 

 

es un hueco nimio como empieza:

empieza con un hueco húmedo en el centro que se extiende

un milímetro a cada inspiración

hasta ocupar cada cavidad

cada vacía circunvalación con un hilo negro

robusto

 

 

es decir soy hueca

es decir da miedo y florecen las ipomeas

 

 

las crías vestidas de rojo tienen connotaciones religiosas

las mujeres que bailan descalzas recuerdan al fulgor de los astros

las viejas no conocen el perdón de las arañas

 

 

¿lo conoces tú?

¿cuántos sujetos me habitan en la noche?

¿por qué se atropellan sin sentido

como insectos voladores enloquecidos en el crepúsculo?

 

 

hay un lugar en el mundo

en el que yo existo:

en esencia una sola persona y unos solos atributos

 

 

hay un lugar cálido estoy segura

subterráneo

sincrónico en el que yo existo

¿sabes tú dónde está?

 

 

 

Poema incluido en la plaquette publicada por Adminimum microediciones: Amnesia de las aves (2016)