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un inmenso péndulo en llamas suspendido en el aire incendiándose sobre el crepitar sordo del oleaje es dantesco lo sientes es hipnótico como hipnóticos fueron un día sus párpados inmaculados sus manos magulladas su voz azul meciéndote mediante silencios desde tus quince años

 

 

muy quieta muy pálida tú lo observas en pie con el agua empapándote las rodillas el cielo sobornando tus anhelos el cabello blanco enredándose con frágil ceniza en la ventisca es hermosa no crees esta danza lenta del ascua esta escena tan remota y poderosa sólo para vosotros

 

 

así que era esto morirse abuelita quién te lo iba a decir

 

 

quién te lo iba a decir a ti que engañaste al hambre con la mecánica de los refranes que hallaste sentido bajo el abrigo del oratorio a ti que has existido a medias siempre a la espera siempre como ausente siempre que has contemplado la vida desde una hermética atmósfera protectora

 

 

porque algo secreto había de acontecer una palabra divina había de pronunciarse desde más allá de lo inmediatamente tangible más allá de la fea encimera gris de la cocina una verdad rotunda que te alcanzara por ejemplo a mediodía mientras freías berenjenas para alimentarnos y te aliviara

 

 

el fenómeno sacro penetrando en el ritual doméstico pero abuelita morirse era esto

 

lo siento mucho morirse era esto marcharse era esta burda oscilación combustible pero aquí lo tienes a él aquí está el hombre que ha sabido encajar las piezas en tu misma-exacta-disposición y colmar los huecos insoportables con el mismo-hormigón-estacionario aquí está sano y salvo con sus párpados inmaculados para que puedas mirarle para que puedas besarlos una última vez

 

 

qué ves abuelita qué ves cuando le miras

 

 

ahora vas a desaparecer por fin ya estás disolviéndote en las aguas densas del óbito ya te abraza el fantasma líquido del tránsito con sus templadas aletas relucientes agárrate fuerte a sus viscosas escamas de queratina que no te asusten sus ventosas adhiriéndose a tu espalda

 

acaso no es placentero el cosquilleo no es insólita esta nueva sensación embriagadora

 

disfruta de este instante húmedo reservado únicamente para vosotros abuelita acógelo sin resistencia porque esto es morirse

 

nada más