lobos

Los lobos iban sueltos por la plaza.

Ángela Figuera Aymerich

 

 

he extraviado

la línea he maldecido:

“por fin se ha disuelto

la gravedad

en lechos líquidos”

junto a las aves

como un fantasma viudo

con las venas vacías

a través del aire rojo de la tarde

persigo espacios más blandos:

páramos sin dueño

paisajes que volveré a bautizar

y haré míos

 

no buscaré el perdón

la casa las raíces

tu nombre en este viaje

que tantas noches he invocado en silencio:

en silencio degustaré la falta

degustaré el trance lisérgico

del exilio

 

nombraré al hombre común

tubérculo o cerezo en llamas

(el hombre común

siempre obligado a pensarse

en relación a un centro)

(como si fuera necesaria la tierra

como si fuera necesario

ancorar alguna vez

en algún suelo

para la vida)

 

en la retina crecerá

cada vez más inapelable

una imagen transparente:

el frío

 

y la soledad:

unos lobos sueltos por una plaza

 

 

Poema publicado en la revista literaria “El vuelo del flamenco”