silencio

¿es esta ciudad lamento desesperado o inmensa fábrica de luz?

 

los paraguas
las señoras elegantes
los mendigos la noche
las señoras y la tez cenicienta de sus niños apagados

 

sus niños
envejecidos palpitando al ritmo
de los semáforos sollozando
en el patio frío del recreo
en los andenes los niños huecos de pena bajo el cielo plástico de París

 

las sirenas a cada rato
el efecto Doppler de las sirenas encendiendo en los ojos la duda
una sombra roja de alerta la posibilidad de un peligro oculto tras los contornos que pronto cristaliza en el gesto

 

el canal Saint-Martin
el lento beso líquido de dos enamorados un suicidado en el metro una incidencia el silencio del vagón
la interrupción del servicio

 

parece silencio
pero el silencio no existe
y aunque se puede escuchar lo que no existe
lo que se oye es el fragor ahogado
el rumor casi extinguido de una idea que tiembla cuando las superficies de los asientos
de los abrigos de los zapatos
de las muecas vanas de los pasajeros
están a punto de quebrarse

 

¿qué sucederá entonces?

 

¿será entonces París campo absorbido por el tiempo? ¿o noche interminable de verano?

 

Poema publicado en el fanzine literario “Manifiesto azul nº17”